
¿Qué mejor para abrirse paso al poder que violar enardecidamente una y otra vez la infancia de los ahora adultos que pasaron parte entera de sus vidas viendo el pipiripao (que de paso, me tienen hasta las cachas con su cagá de nostalgia centralizada, acá en conce se veía con suerte el teveéne)? Regocíjese con el super jingle después del salto /// Continúa leyendo este interesante post »